lunes, 1 de febrero de 2010

#17: Nothing less than a perfect smile

Le dije todo lo que sabía acerca de mi enfermedad tal y como él lo había hecho de la suya. Pero él seguía confundido.
-pregúntame lo que quieras-le dije viendo en su mirada que seguía confundida.
-¿Por qué estás conmigo?-me preguntó, pero yo nunca me había hecho esa pregunta, porque realmente pensaba que lo nuestro era lo más natural que nunca me había pasado, era totalmente natural para mí y me encantaba cada cosa de él. Así que no supe que responderle, solo me encogí de hombros y le mire confusa.
-¿Por qué la pregunta?-No dijo nada, solo se quedó mirándome y entonces comprendí. Le sostuve la mano aún más fuerte y sonreí-Nunca me importó cuantos años tuvieses, nunca te importó a vos tampoco-le dije porque me parecía raro que justo ahora lo sacara a flote-Sabías que era menor-le dije sonriendo un poco picara-Yo soy la que al final del día aprende de ti-suspire pesado y se acercó a mi-y te amo tanto que ni siquiera lo puedo describir-ese hubiera sido un gran momento para escucharlo decir lo mismo. Pero solo sonrió y se quedó en silencio mientras seguimos caminando. El silencio pronto se volvió algo que no quise romper, estaba colérica por qué no decía nada, empecé a pensar que yo iba muy rápido, pero al final del día, ¿qué sabía yo sobre todo esto? Era una pequeña inculta sobre todo lo que me rodeaba. Pero aunque no le escuche decir, nada sostuvo mi mano sin dudarlo. Su mirada sobre mí aún me hacía sentir mariposas revolotear en mi estomago, pero no sabía si ese era el sentimiento correcto. Cuando llegamos a la esquina límite, nos miramos y una sonrisa se me escapó frente a sus ojos chocolate.
-Feliz navidad, Nick-susurré tan bajo que casi no salió mi voz.
-Feliz navidad-repitió acercándose muy despacio. Tomó mi rostro con ambas manos y beso mis labios con la misma delicadeza.
-Buenas noches-le dije aún estando sobre ellos, nuevamente él solo sonrió y me vio alejarme de ahí. Cuando llegué a la casa, no me importó entrar por la puerta principal, llevaba un tiempo sin hacerlo. Entré, sacudí la nieve de mi cabello y colgué mi casaca en el perchero. Todo estaba tan oscuro y silencioso que supuse que decidieron dormirse temprano. Subí cautelosamente las gradas, una a una tratando de no hacer mucho ruido, pero era casi imposible ya que las tablas eran muy viejas y rechinaban haciendo eco por toda la casa.
-¿Annie?-murmuró una voz desde arriba de las escaleras, yo me detuve y empalidecí al pensar que sería la Madre Superiora-¿Annie? ¿Annie? Tranquila, soy yo-se asomó un rostro por el barandal. El pequeño y un poco angelical rostro de la castaña.
-¿Angie?-pregunté para estar segura y ella bajó las gradas de un salto.
-¿¡Donde estuviste!?-me gritaba en susurros.
-Perdón, se me hizo tarde, vine caminando con Nick…
-¡¿Desde el Central Park?!
-Ajá…-No era tan lejos, considerando que nos quedamos parados un buen rato.
-Estás loca…-me acusó volviendo a lo más alto de las gradas.
-Joe me ama-dije antes de que terminara de subir.
-¿Y eso importa?-me preguntó confundida-¿Eso importa si vos amas a Nick?-volvió a formular su pregunta haciéndome pensar si realmente valía la pena enamorarse de alguien sin ser correspondido.
-No sé-le dije con toda la sinceridad del mundo-¿Debería?-ella me miró con la misma confusión que supongo yo tenía en los ojos y se encogió de hombros un poco triste.
-Feliz navidad-sus labios pronunciaron por última vez antes de que terminara de subir, y una vez ahí arriba me di cuenta que llevaba su camisón para dormir. Era más tarde de lo que pensaba.
-Feliz navidad-repetí pero no lo suficientemente alto para que ella me escuchase. Con un suspiro tome la suficiente fuerza para subir las gradas a paso lento. No estaba confundida como pensé que lo estaría. Estaba segura de que Nick me quería, tal vez no tanto como yo a él, pero lo hacía. Sin embargo, Joseph, era solo… Joseph. Un pequeño debate de lo que sería mejor, me tuvo despierta toda la noche y con los primeros rayitos de sol golpeando mi ventana, decidí vestirme para salir de nuevo. Solo que esta vez, no me hacía frío, no me hacía calor. Tome la ropa que me iba a poner la noche anterior, esa manga larga Azul Caribe, unos pantalones casi negros y mis infaltables botas para poder caminar sobre el hielo. Estaba casi cien por ciento segura de que no me caería si las llevaba puestas. Salí por la ventana casi desesperada por encontrarme con Joseph en la acera de siempre, y reflexionando, eso sería casi imposible debido a que era la mañana de navidad y probablemente él estaría durmiendo. La sorpresa fue que cuando llegué una cuadra antes, lo vi sentado ahí, sin preocupaciones, y con una pequeña sonrisa en el rostro. Esa pequeña sonrisa que de algún modo amaba. Corrí con todo lo que tenía, y cuando casi llegaba, mis botas me fallaron con nunca lo habían hecho, resbalé casi tres metros sobre la acera hasta llegar donde Joseph estaba.
-Hey…-le sonreí ignorando lo que acababa de pasarme.
-Hey…-me dijo enarcando una ceja pero al mismo tiempo ofreciéndome una mano para sentarme. Estaba empapada y sentía como mis rodillas sangraban debajo del pantalón, pero no me importaba.
-Me gusta tu pelo… esta… diferente-comentó sacando unas cuantas hojas de este.
-Gracias…-le dije sacándolas yo misma.
-¿Qué haces aquí?-me preguntó yendo al grano-Es navidad-me recordó.
-Si… ya sé, pero, necesitaba estar aquí… con vos-me encogí de hombros.
-¿No te hace frío?-me preguntó preocupado al verme toda mojada y con una manga larga tan delicada.
-No.-dije confundida-No siento nada.-admití-solo los latidos de mi corazón-reí colorada-y eso es porque está yendo muy, muy rápido-reí despacito.
-Me gusta cuando te pones toda roja-me dijo con esa sonrisa… esa sonrisa y le miré molesta-…Perdón-se disculpo pero no sacaba la sonrisa de su rostro-… ¡Bah!-dijo-no importa, si de todos modos estas enojada conmigo… o lo estabas-se quejó.
-Sí, con respecto a eso, perdón y gracias por lo de anoche-admití.
-¿Sabes qué?-me dijo mirándome a los ojos casi cortando lo que decía-Anoche le dijiste algo a mi padre que puso en duda lo que sentías por Nick-enarqué las cejas y me puse a pensar.
-¿Y… qué sería eso?-le pregunté sin saber a qué se refería.
-No sé, pero estuvo molesto de que te hubieses ido con Nick, y no con…-rió despacito mirando a otro lado.
-¿Qué?-pregunté divertida por su risita-¿Con quién?-le volví a preguntar dándole un pequeño golpe en su rodilla.
-Conmigo-me dijo de vuelta en mis ojos-Él pensaba que estabas ahí por mí-sus ojos soltaban un poco de tristeza a pesar de que esto no tenía sentido.
-Pero él sabía que yo amo a Nick, yo se lo dije.
-No… lo que hiciste fue confundirlo…-entonces reí.
-Me gusta tu papá-le dije mirando el cielo que formaba unas extrañas nubes espesas.
-Me gustas vos-cambio de tema y le mire enojada.
-Feliz navidad, Joe-le dije y me preparé para pararme, pero él me detuvo sosteniendo mi mano helada, según yo.
-No-me miraba con ojos tristes que después se desconcentraron para mirar nuestras manos-¿Cómo podes estar tan caliente?-preguntó de nuevo y me reí mucho.
-No sé-solté nuestras manos y me acerqué a él. Joe tenía tan esperado este momento que me daba pena arruinarlo, solo intentaba besarle la mejilla con mucha inocencia e incredulidad. Pero sus labios encontraron la forma de encontrarse con los míos a medio camino, lo hubiera adivinado si no fuera tan tonta. A pesar de que fue un beso involuntario en aquella fría y extraña mañana de navidad. No hice absolutamente nada para evitarlo, era como una especie de impulso, reflejo, deseo…magia… Que me hizo alentar aún más el beso, me acerqué a él más de lo que estaba lo que hizo que sus brazos me rodearan, y fue fantástico. Hasta me atrevo a decir que un poco más que lo que Nick tenía para mí. Los labios de Joseph jugueteaban dulcemente con los míos, de una forma que no me hacían sentir inferior en todo esto, de una forma que me hacía sentir… viva. Había comprendido que así era como se sentía estar viva. Así era como se siente al nacer. Renací por un momento, y fue fantástico. Cuando todo esto termino, ambos nos alejamos despacio con los ojos cerrados, aún saboreando aquel beso en el que nada alrededor era importante.
-Lo encontré-susurré con los ojos cerrados-Vos sos mi milagro de navidad-sonreí y abrí los ojos en busca de una reacción aprobatoria, y fue aún mejor. Su sonrisa era más linda, más brillante y ahora le encontraba sentido a todo lo que no había entendido antes.
Después de eso, no me quedó otra que volver corriendo a mi casa, ahora, sin resbalarme, por supuesto. Era demasiado temprano, y no me podían encontrar afuera de la casa. No nos despedimos, solo sonreímos y caminamos en diferentes sentidos. No había nada más de que decir, nada más que hacer. La navidad para mí en ese momento era algo más que una cena y mi familia en el orfanato. En ese momento, fue sobre el pequeño muérdago que colgaba arriba de nosotros cuando le deje que tocara mis labios. La navidad, era sobre los pequeños detalles que siempre dejaba a un lado y nunca antes me habían importado. Trepe a mi cuarto, y me recosté en mi cama con mi manga larga mojada, mis pantalones rasgados y las rodillas ensangrentadas debajo de ellos. Pero mi sonrisa era grande, y se llevaba todo dolor que debía sentir en ese momento, se llevó todo sentimiento y pronto solo escuchaba mi respiración entre cortada y mis rápidos latidos de corazón. Empecé a hacer un listado de las probables cosas que superarían ese momento, recorrí cada detalle de mi vida y nada parecía ser lo suficientemente bueno, cuando menos me di cuenta, ya no escuchaba mi respiración no entré en pánico por que había demasiada felicidad en mí como para albergar un poco de pánico. Solo los latidos de mi corazón, lentos, pesados y cansados, golpeaban mi pecho haciendo retumbar todo dentro de mí. No estaba segura de lo que estaba pasando hasta que deje salir una última risita de mis labios y mis recuerdos dejaron de ser solo empolvadas memorias en mi cabeza, a hacerse realidad, empecé a vivir cada uno de mis ellos, y sin importar que tan tristes eran… Yo volvía una y otra vez a mi recuerdo más reciente, de todos los ángulos, el beso perfecto. Fue entonces cuando comprendí que tal vez todo esto pasó por que nunca antes había sido tan feliz, y estaba escrito que en algún momento lo sería, por que todos merecen ser felices incluso yo. El destino tal vez lo quería así. Pero luego comprendí que no existe tal, el destino se había convertido en una débil esperanza de explicar lo que había pasado. Nada estaba escrito, solo pasó y ya.

FIN

-

EL PRÓXIMO MES:

Para el próximo mes tengo un par de proyectos preparados, para emezar... ¿A quién no le gustan las historias de vampiros? A mi me tienen loca. (JaJAJA) pero, que tal si esta vez, el vampiro... no se enamorara de una humana, o por lo menos, no una humana que lo sea completamente... no se si me entienden... [: si no, esperen al próximo adelanto de lo que sería: White demon love song.

Y el probable canselamiento de "love me NOT" (la segunda parte de Shoes and Honey) canselamiento a causa de falta de tiempo y muchas otras cosas que ya no voy a tener este mes. Y los siguientes. Por eso solo les digo, gracias y lean el final de when two words collide, y disfruten más adelante white deamon love story [:

#16: The time when everything was change

Pero cuando llegó nos limitamos a mirarnos, sus ojos eran mucho más dulces que de lo normal, no me hacían dudar ni un momento lo que sentíamos uno por el otro, a pesar de que aún no lo había escuchado decirlo todavía. Recordé que me estaban esperando en casa así que hice una mueca la que hizo reír a Nicholas entre dientes.
-Me tengo que ir-dije y él hizo la misma mueca que yo haciéndome reír.
-¿Te puedo acompañar?-me preguntó ingenuo.
-Eso sería estupendo-le sonreí y cómo no le había comentado que ya podía subirme a un auto sin enloquecer por completo, caminamos hasta mi casa, no era muy lejos… si sabías por dónde ir. Caminábamos muy juntos hasta que hizo una maniobra muy poco predecible que atrapo mis dedos muy naturalmente. Mi sonrisa era grande e imposible de quitar.
-Sabes…-dije-Kevin me enseñó a conducir-le dije y me miró con los ojos como platos-…Ahora no me tengo que preocupar de no poder subirme a un auto otra vez. Ahora puedo manejar uno-le dije sonriendo y él me miraba sorprendido.
-¿Qué más? ¿Sabes pilotear un avión?-me dijo sonando gracioso, yo solo me reí y le bese al vuelo la mejilla, lo que fue un poco difícil porque él era unos centímetros más alto que yo-¡Mirá!-me detuvo en una pared que si no mirabas detenidamente no te dabas cuenta de que era lo que quería que mirase-Esta es probablemente mi pared favorita en todo Nueva York-me dijo contemplándola-Aquí se esconden los más grandes poetas…-dijo mientras yo leía unas cuantas frases bastante buenas.
-“La caca de las niñas es rosada”-leí y le miré susceptiva-Bueno, tengo que decir que eso no es la mayoría de veces verdad-bromeé-pero es bastante profundo-le dije y rió.
-No todo es tan bueno, este por ejemplo-apuntó una escritura delicada al lado derecho de la pared-“En orden de ser Irremplazable, uno siempre debe ser diferente”…Coco Chanel-sonrió-Siempre me gustó esa mujer.
-Es muy lindo-le sonreí.
-Tenemos que escribir el tuyo-me dijo sacando un marcador grueso de su bolsillo trasero y yo le miré sorprendida-tranquila, se puede escribir en esta pared-Destapó el marcador y empezó a escribir mi canción “They say that things just cannot grow beneath the winter snow, or so I have been told. They say were buried far, just like a distant star I simply cannot hold.” Después tapo de vuelta el marcador, y me miró con ojos dulces de Nuevo, solo que ahora era más difícil verle por aquella oscuridad que se había formado por la noche arriba de nosotros. Se acercó lentamente hacia mí y me sostuvo de la cintura con muchísima delicadeza y se acerco lo suficiente para besar mis labios, amaba demasiado esa sensación de sus labios sobre los míos moldeándose en un perfecto beso. Le rodee con mis brazos su cuello y después baje los brazos para poner mis manos sobre su pecho, después de besarle los labios, decidí besarle la mejilla, su mandíbula y termine en el cuello. Él solo me abrazaba con la fuerza suficiente para que no me cayera tratando de ponerme de puntillas. Después de haberle besado, me detuve para pensar si ese sería el momento perfecto para decirle lo que tenía guardado. No había notado que mis cejas estaban enarcadas.
-¿Pasa algo?-me preguntó sosteniendo mi rostro con ambas manos.
-Estoy enferma-le dije dejando salir todo lo que no podía decirle antes.
-¿Enferma? ¿Querés que vayamos a tu casa? ¿Tomamos un taxi y…?-obviamente había ignorado que no había ni un taxi en la ciudad.
-No, escúchame…-le dije calmándolo de su desesperación-Tengo Cirrosis-sus ojos se abrieron pero ni una palabra salió de sus labios, quedamos en un pequeño silencio en el que me di el tiempo para explicarle mientras le jalé un poco para empezar a caminar de nuevo-Mirá, me lo descubrieron unos pocos días después de salir del hospital, después del accidente que te conté. Tenía seis años, pero…-suspiré y él se detuvo.
-No, no es posible, eres joven, no-me acusó y yo le negué con la cabeza.
-¿Joven?-reí-Estoy muriendo-le dije cortante y él no se movió de lugar, se quedó mirándome con las cejas casi chocando de lo fruncidas a causa de la confusión-Oh, Nick, por favor decía algo…-le suplique a causa de su silencio.
-¿Por qué no dijiste nada antes?-me dijo en un hilo de voz.
-Porque tengo dieciséis, y soy estúpida-dije degradándome totalmente.
-No sos estúpida-me dijo acercándose y le noté muy nervioso. En ese momento, me puse a pensar en que cosas se le pudieron pasar por la cabeza.
-No es contagioso-le dije pensando que eso era lo que le preocupaba mientras miraba al asfaltado congelado.
-¿Kevin sabe?-me preguntó.
-No, él solo piensa que estoy loca-dije burlona dadas las tantas veces que Kevin me lo repetía.
-¿Y Joe?-preguntó mirando al mismo lugar que yo ya había dejado de mirar.
-Ajá-le dije en un hilo de voz, tratando de descifrar si eso sería bastante malo como para enfadarle.
-¿Por qué nunca dijiste nada?-me preguntó.
-Porque…-cerré los ojos tratando de contener las lagrimas-Es muy difícil-me limpie una lagrima que se cayó por mi mejilla.
-Yo te conté de lo mío. Y tengo diecisiete. Y soy estúpido-me dijo repitiendo mis palabras.
-Eso no ayuda, Nick-le dije tratando de no sonreír-Y no sos estúpido-me reí despacito limpiando unas lágrimas que me quedaban en el rostro.
-No llores-me consoló acercándose y agarrando mis manos.
-I’m sorry-le dije aún con lágrimas en los ojos y él beso mi cabeza con delicadeza.
-No hay razón para disculparse-me dijo empezando a caminar de nuevo.